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CÁTEDRA DE ESTUDIOS IBEROAMERICANOS JESÚS DE POLANCO, UAM y FUNDACIÓN SANTILLANA

Presentación del libro "América Latina: un nuevo contrato social"

Participaron en el acto de presentación: Ignacio Polanco, presidente de la Fundación Santillana; Rebeca Grynspan, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB); Rosa Conde, socióloga; Joaquín Estefanía, codirector de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco y Pedro A. Martínez Lillo, codirector de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco.

 

 

América Latina: un nuevo contrato social, cuarta edición de la Biblioteca de Gobernanza y Derechos Humanos, coordinada por Pedro Martínez Lillo y Joaquín Estefanía, reflexiona sobra la situación actual de América Latina haciendo énfasis en que "Los contratos sociales se caracterizan por una combinación de acuerdos implícitos y explícitos que determinan lo que cada grupo social aporta al Estado y lo que recibe de él. Este contrato social es el que tiene que modificarse para hacer inviables, o dificultar mucho, las marchas atrás y ese dolor de cabeza que el pesimismo impone en muchos de los que estudian, o viven, en América Latina. Relegar el temor a que se experimente, como otras veces en el pasado, un retroceso político y social agudo que limite el importante progreso habido en estos años en materia de ciudadanía política, civil y social.."

Con la participación de:


Ignacio Polanco, presidente de la Fundación Santillana.

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).

Rosa Conde, socióloga.

Joaquín Estefanía, codirector de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco.

Pedro A. Martínez Lillo, codirector de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco.

 

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'América Latina: un nuevo contrato social'

Pedro Martínez Lillo y Joaquín Estefanía (Coord)

MARCIAL PONS

En estos años del cambio de siglo -que alguien denominó la «década ganada»- América Latina ha cambiado de faz y su cartografía social ha tendido hacia las sociedades de clases medias. Coincidieron para ello tres ciclos: un proceso extenso de democratización de la región; un periodo de bonanza económica motivado, en buena parte, por factores exógenos (crecieron los precios de las materias primas que muchos países exportaban); y una coexistencia en el poder de distintas formaciones de izquierdas (con sus matices) que han aplicado una política de transferencias sociales, copiada, en buena parte, por las formaciones de derechas, minoritarias en ese tiempo. Cambios intensos tan apreciables precisan nuevas formas de cohesión, más allá de coyunturas económicas adversas y de las sustituciones políticas habituales en una democracia. Los contratos sociales se caracterizan por una combinación de acuerdos implícitos y explícitos que determinan lo que cada grupo social aporta al Estado y lo que recibe de él. Este contrato social es el que tiene que modificarse para hacer inviables, o dificultar mucho, las marchas atrás y ese dolor de cabeza que el pesimismo impone en muchos de los que estudian, o viven, en América Latina. Relegar el temor a que se experimente, como otras veces en el pasado, un retroceso político y social agudo que limite el importante progreso habido en estos años en materia de ciudadanía política, civil y social.Todo lo que pertenece a América Latina nos concierne de un modo singular. Como comunidad política no dejamos de imaginar nuevos modos de cooperación, como comunidad económica trazamos las vías de una prosperidad que entre nosotros solo podrá ser la de un patrimonio compartido, como comunidad cultural esperamos ver realizada una promesa antigua e incesante.

 

PRÓLOGO

LA PERENNE PROMESA DE AMÉRICA LATINA

Todo lo que pertenece a América Latina nos concierne de un modo singular. Como comunidad política no dejamos de imaginar nuevos modos de cooperación, como comunidad económica trazamos las vías de una prosperidad que entre nosotros solo podrá ser la de un patrimonio compartido, como comunidad cultural esperamos ver realizada una promesa antigua e incesante. Para España, América Latina es la conciencia de una tarea pendiente, mil veces iniciada, convocada y conjurada: un compromiso cuyos deberes no dejamos de recordar. Los tenemos presentes en nuestra condición de miembros de una potente hermandad histórica y como el más adecuado interlocutor de América Latina con la Unión Europea.Sean cuales sean los desarrollos potenciales de la globalización, es evidente que la comunidad lingüística latinoamericana favorece e impulsa una doble dinámica de integración y expansión. Este proceso histórico es esencialmente político pero en él tiene una decidida influencia la vanguardia cultural. El modo en que seamos capaces de entender, aceptar y potenciar el intercambio de inteligencia y conocimiento, acelerará la realización de los más ambiciosos proyectos políticos.Los calendarios institucionales se ven sometidos a un ritmo que no puede ser acelerado, de ahí que sea tan recomendable el liderazgo de unos expertos con la suficiente visión y dominio de las pausas. La cultura, sin embargo, responde a la voluntad creativa de un modo sorprendente: podemos crear situaciones nuevas, dinamismos inesperados y fermentos contagiosos tan solo por el hecho de emprender unos proyectos en los que creemos.    

Archivado en: Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, Biblioteca de Gobernanza y Derechos Humanos

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